Por: Alfredo Chávez Madrid*
En el panorama político actual, marcado por la incertidumbre y el desgaste de las instituciones democráticas, la frase “Ahora nos toca esta antorcha de lucha generacional” no es un eslogan vacío. Es un recordatorio de la responsabilidad que los panistas debemos asumir frente a un México dividido y a un Chihuahua que exige soluciones concretas. Pronunciada por Jorge Romero Herrera, presidente nacional del PAN, durante la primera sesión del Consejo Nacional en la Ciudad de México, esta frase nos llama a reflexionar y actuar con visión y valentía en tiempos complejos.
Tomar esta antorcha no significa aferrarse al pasado, sino aprender de él. El país y nuestro estado no son los mismos que vieron nacer a Acción Nacional ni los que impulsaron la alternancia en el 2000. Hoy enfrentamos una concentración de poder sin contrapesos, inseguridad creciente y una sociedad desencantada de la política. En este contexto, la lucha generacional que nos toca debe traducirse en hechos, no solo en palabras.
Esta lucha, como bien se señaló, no es por el PAN. Es por México y por Chihuahua. Es por las familias que ven cómo la violencia y la incertidumbre afectan su día a día, por los jóvenes que buscan oportunidades y no las encuentran, y por las mujeres que demandan un entorno más justo y seguro. La ciudadanía ya no quiere discursos vacíos ni críticas sin propuestas. Ganarse su confianza exige trabajar con cercanía, con acciones concretas y con resultados tangibles.
Nos toca demostrar que Acción Nacional está a la altura de los retos actuales. Que no solo somos una oposición firme y responsable, sino también una opción de gobierno que entiende y resuelve. El PAN debe ser un instrumento que acerque soluciones reales a los ciudadanos, desde Chihuahua hasta todo México. Necesitamos abrir espacios para nuevas voces, sumar a las mujeres, a los jóvenes y a todos aquellos que quieren ser parte del cambio.
En Chihuahua lo sabemos bien. Aquí hemos enfrentado grandes desafíos y hemos demostrado que con unidad, responsabilidad y trabajo, podemos construir un futuro mejor. Esta antorcha que ahora nos toca sostener es una oportunidad histórica para reivindicar nuestra esencia y devolverle la esperanza a quienes esperan más de la política y de quienes la ejercemos.
La antorcha está en nuestras manos. No basta con sostenerla: debemos avivar su llama con ideas, con trabajo en territorio y con un compromiso firme con Chihuahua y con México. Porque lo que está en juego no es solo el futuro del PAN, sino el futuro de las familias y de nuestro país.
*Coordinador de la bancada del PAN en el Congreso del Estado de Chihuahua.




